A lo largo de la historia, la ciencia ha estado rodeada de misterios, pero pocos tan inquietantes como la extraña cadena de muertes de 74 científicos vinculados a la NASA en el transcurso de apenas dos años. Si bien algunas de estas muertes pueden explicarse como accidentes desafortunados, la cantidad de casos, las coincidencias y las circunstancias sospechosas han alimentado una ola de teorías de conspiración. Entre estos nombres figuran seis investigadores que trabajaban en proyectos cruciales y cuya desaparición dejó muchas preguntas sin responder.
Los Científicos y sus Misteriosas Muertes
Alberto Behar – Un experto en exploración marciana

Reconocido científico e ingeniero que trabajaba en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, dedicó su vida a la exploración planetaria, con un enfoque especial en Marte. Fue el principal responsable del descubrimiento de agua en Marte. Su labor en la investigación de condiciones extremas y la exploración de entornos hostiles en la Tierra fue fundamental para las misiones marcianas.
El 9 de enero de 2015, Behar murió cuando su pequeña aeronave se estrelló en una calle en Los Ángeles. El accidente se produjo por causas desconocidas cuando el avión comenzó a perder altitud. A pesar de su experiencia como piloto, el accidente ocurrió en condiciones meteorológicas aparentemente normales. La investigación oficial se cerró rápidamente, pero algunos especulan que su trabajo en la exploración marciana podría haber sido un factor en su muerte.
Joep Lange – Epidemiólogo de renombre

Experto en enfermedades infecciosas y un investigador clave en el estudio del VIH/SIDA, viajaba a bordo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines cuando el avión fue derribado el 17 de julio de 2014 en el este de Ucrania. La tragedia ocurrió en medio de un conflicto geopolítico tenso, y muchos creen que el derribo fue más que un desafortunado accidente.
Lange viajaba con aproximadamente otros 100 investigadores y de un solo golpe, una gran parte de los principales expertos en SIDA fueron asesinados antes de poder asistir a una conferencia mundial. Lo inquietante es que Lange trabajaba en investigaciones que podrían haber revolucionado el tratamiento de enfermedades infecciosas, y su muerte se suma a una lista de científicos que fallecieron en circunstancias violentas.
Melissa Ketunuti – Infectóloga brutalmente asesinada

Una reconocida investigadora en enfermedades infecciosas de la Universidad de Pensilvania, fue hallada estrangulada, atada y quemada en su propia casa el 21 de enero de 2013. Según la versión oficial, un contratista que había trabajado en su casa la asesinó por una supuesta disputa menor, pero la brutalidad del crimen levantó sospechas.
Ketunuti estaba involucrada en investigaciones que podrían haber tenido repercusiones en el control de enfermedades infecciosas. La teoría de que su muerte fue más que un simple crimen pasional sigue vigente entre los teóricos de la conspiración.
Shane Truman – Experto en ciberseguridad espacial

Un destacado especialista en ciberseguridad de la NASA, fue hallado muerto en su apartamento en circunstancias poco claras en abril de 2014. Se informó que había sufrido un aparente ataque al corazón, pero los informes sobre su salud no indicaban problemas previos.
Estaba trabajando en una máquina “única en su tipo” y ultrasecreta cuando apareció muerto. Su investigación estaba centrada en la protección de satélites y sistemas de control de la NASA contra ciberataques. Su muerte desató especulaciones sobre posibles encubrimientos o sabotajes. Lo interesante es que antes de morir les dijo a sus familiares que temía por su vida.
Glenn Thomas – Investigador en salud pública

Experto en salud de la Organización Mundial de la Salud, también viajaba en el fatídico vuelo MH17. Sus investigaciones sobre virus emergentes y su vinculación con agencias gubernamentales despertaron sospechas.
El hecho de que compartiera destino con Joep Lange en el mismo vuelo fatídico junto con otros investigadores resulta, para algunos, una coincidencia demasiado grande.
Anne Szarewski – Pionera en la prevención del cáncer

La científica que contribuyó al desarrollo de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), fue hallada muerta en su hogar en agosto de 2013. Murió inesperadamente mientras dormía el 24 de agosto de 2013 en su casa de West Hampstead, las causas oficiales apuntaron a una muerte repentina de origen desconocido.
Dada la controversia en torno a la vacunación y los intereses de las grandes farmacéuticas, algunos han teorizado que su muerte pudo no haber sido natural.
Las Coincidencias y las Teorías
Que todas estas muertes ocurrieran en un lapso de dos años y afectaran a científicos de diversas disciplinas con investigaciones relevantes genera serias dudas. Algunos patrones emergen de este oscuro episodio:
- Varios de los fallecidos trabajaban en proyectos con impacto en la salud pública o la exploración espacial.
- La naturaleza de sus muertes varía desde accidentes hasta asesinatos violentos.
- En algunos casos, la investigación oficial se cerró rápidamente, sin ahondar en posibles conexiones.
Las teorías de conspiración plantean varias hipótesis:
- Silenciamiento de avances científicos peligrosos: Algunos creen que estos científicos estaban a punto de revelar información crucial sobre enfermedades, exploración espacial o seguridad cibernética, lo que podría haber amenazado a intereses poderosos.
- Encubrimiento gubernamental: Se ha especulado que agencias gubernamentales podrían estar involucradas en la eliminación de ciertos individuos para proteger información clasificada.
- Coincidencias improbables: Aunque algunas muertes pueden explicarse de manera lógica, la cantidad y el patrón temporal resultan alarmantes.
La ciencia, como la verdad, a veces se encuentra rodeada de sombras. Si bien las versiones oficiales pueden explicar algunas de las muertes de los 74 científicos vinculados a la NASA, el hecho de que tantas hayan ocurrido en un corto período de tiempo es motivo de inquietud. Éstas son sólo una pequeña fracción de los científicos que han muerto en circunstancias sospechosas. La pregunta sigue en el aire: ¿Se trata de una serie de desafortunadas coincidencias, o hay algo más en juego? Para los amantes de la conspiración, la verdad sigue oculta entre las cenizas de estos misteriosos fallecimientos.